15/12/09

La época del automovilismo familiar

Por Rubén Bourlot


El automovilismo entrerriano tuvo su época de mayor gloria y repercusión social en las décadas de 1950 a 1970 con el desarrollo de las competencias de Fórmula Entrerriana, que se inició como Fórmula Ford T y luego Fómula 5. Fue una época donde toda la familia estuvo involucrada en un espectáculo penetraba mucha más allá del ámbito puramente “tuerca”.
Merece un párrafo mencionar lo orígenes de esa pasión. En 1926 se habría corrido la primera competencia en Entre Ríos con autos Ford T en un trayecto rutero entre Paraná y Viale. Pero es en 1935 cuando se inicia formalmente esta disciplina con la Vuelta de Entre Ríos que ganaron los paranaenses Bienachi y Gutiérrez.
A fines de la década las competencias se generalizan y aparecen los primeros ídolos como Martín Giraudo de Colón y Martín Vidal de San José.
Después del paréntesis obligado provocado por la Segunda Guerra, se reinician las competencias y ya se va delineando lo que luego sería la fórmula Ford T, con nuevas figuras como Américo Durandó, Luis César Castelli y Carlos Godoy, en otros.
En 1950 se organiza la actividad con al creación de la Asociación Entrerriana de Volantes Categoría Ford T. En 1955 nace la Unión de Volantes Entrerrianos (UVE) que sería la protagonista casi excluyente del automovilismo en la provincia y que se consolidaría a partir de 1960 cuando se hicieron cargo de la conducción los hermanso Raúl y Alcides Scolamieri.
En este periodo se destacaron corredores como Vicente Linares, Ricardo Jaurena, Gerstner, Jorge Ravassi, Von Wernik, Alfredo Scattone.
La preparación de los coches era una verdadera odisea. Todo se hacía de manera artesanal en los talleres sostenidos económicamente por la “peñas”. Los ya viejos Ford T se reformaban a “lima e ingenio” sacándole revoluciones a los motores “agujereando o rasurando las bielas, o realizando el cambio de cigüeñal por el de Ford B, fabricando pistones de aluminio recubiertos con una chapa remachada para pasar por legítimos de fundición”, como cuenta una crónica.
Los circuitos eran de tierra, situación que perduró hasta bien entrada la década de 1970, donde sólo se subía al asfalto cuando de corría en Paraná o Concordia. De este período se cuentan los trazados de “Salvia” en San José, el “Mena” de Concepción del Uruguay, “Águilas mecánicas” de La Clarita, entre otros donde se corrían más de veinte fechas por temporada. “Cada reunión agrupaba un gran número de participantes (en 1974, en el Gran Premio Coronación, que se corrió en el circuito de Concepción del Uruguay, hubo 62 pilotos habilitados para tomar parte de la prueba, de los cuales clasificaron 54)”
La presencia del público era multitudinaria, y particularmente de las familias, y sin dudas era el espectáculo más concurrido con más de 10.000 personas en cualquier carrera, y donde se destacaban verdaderas “hinchadas” que seguían a un determinado corredor. Hacia fines de la década de 1960 y principios de los 70 brillaban conductores como Próspero Bonelli y Reynaldo Baccalluzzo de Concepción del Uruguay, Jorge Ravassi de Colón que insistía con su milagrosa Ford T preparada en su propio taller, capaz de pelear de igual a igual con los nuevos motores Renault, Dodge, Peugeot. También estaban Héctor “Tino” Niemitz de Paraná, Oscar Riffel de Viale, Raúl Grinóvero, “Cacho” Scarazzini de Villa Elisa, José Luis Gallo de La Clarita.
Capítulo aparte merecen las trasmisiones radiales que ampliaron considerablemente el público involucrado. Las trasmisiones la escuchaban religiosamente quienes no tenían la posibilidad de asistir al autódromo. Los equipos más conocidos eran los que encabezaban Martín Bustamente, primero por CW35 de Paysandú y luego por LT 14 de Paraná, Jorge Eduardo Scarinci por LT 15 de Concordia. Por la radio de Concepción del Uruguay trasmitía el equipo Pista 11, primero encabezado por Horacio Palassoli y después por Enrique Pontelli. Una radio de menor alcance pero de gran popularidad en las trasmisiones de automovilismo fue LT 26 de Colón con los relatos polémicos de Eduardo Pedro González, conocido como “La Mona”.

9/11/09

El grupo periodístico de la familia Etchevehere

Rubén Bourlot
Desde hace algún tiempo ganó los titulares de los medios el tema de la concentración de medios periodísticos, vinculado a la sanción de la nueva ley de medios audiovisuales. El tópico no es nuevo y tampoco ajeno a nuestra provincia, que cuenta con varios grupos multimedios, con dimensiones más reducidas, por cierto, que las que circulan a nivel nacional.
Un caso es El Diario de Paraná, propiedad de la familia Etchevehere, que de alguna manera se fue constituyendo en un grupo de prensa gráfica que tuvo y tiene en su poder una serie de medios locales en Entre Ríos.
La historia que vincula la familia con los medios se remonta a 1882 cuando se funda el La Paz el trisemanario El Departamento que contaba como redactor a Sebastián Etchevehere.
En el nuevo siglo, Luis L. Etchevehere, quien llegara a ocupar la gobernación de Entre Ríos en el periodo 1932-1935, en 1910 dirigió un periódico con el título de El Diario que auspiciaba la candidatura a gobernador de Prócoro Crespo. Posteriormente, con el mismo nombre se fundó en 1914 un diario vocero de la Unión Cívica Radical, que fue puesta bajo la dirección de Etchevehere y con los años el medio pasó a manos de la familia.
En 1975 se produjo en Gualeguay la fusión de los diarios El Debate (fundado en 1901) y Pregón (fundado en 1945) que comenzó a circular bajo la dirección de Alberto Lagrenade y Arturo J. Etchevehere. En 1977 el periódico Crisol de Victoria, fundado en 1947, se puso bajo la dirección de Daniel Sobrero y Arturo J. Etchevehere.
En 1978 la empresa familiar inició la publicación, en Nogoyá, del diario La Acción, segunda época del diario del mismo nombre que circulara en Paraná desde 1912. Primero fue dirigido por Carlos Contín y Arturo J. Etchevehere y a partir de 1998 por Luis Miguel Etchevehere.
En 1980 la familia Echevehere fundó el diario Concordia en la ciudad del mismo nombre, en los primeros momentos bajo la dirección de Mario Alarcón Muñiz, luego a cargo de Arturo J. Etchevehere y posteriormente de Ivar Etchevehere. Dejó de circular en la década de 1990.
En el 2000, en Paraná se lanza un segundo diario por parte de la editora familiar, Región que circuló unos pocos años.

26/10/09

Un entrerriano en la Patagonia rebelde

Por Rubén Bourlot
En 1921 la Patagonia estaba convulsionada por la huelgas de los peones, impulsada por los anarquistas, acontecimiento que describe con maestría Osvaldo Bayer en su libro La Patagonia Rebelde. Y en esos entreveros estuvo un entrerriano del los montes del Montiel*, Don José Font, también conocido como “Facón Grande”. Font llegó a la Patagonia alrededor de 1905, y entre otras actividades se dedicó al oficio de carrero haciendo el recorrido entre Puerto San Julián y los lagos Posadas y Pueyrredón. Era muy habilidoso en la doma y también en la construcción de casas. Era el carrero más respetado por los estancieros por su honestidad y generosidad. Vestía como paisano, bombachas, alpargatas, ancha faja negra a la cintura con su famoso facón cruzado. El estanciero Iriarte lo había llevado de Entre Ríos como domador.
Con el tiempo, logró establecerse en un campo propio en Bahía Laura, pero un comisario famoso por sus actitudes violentas lo quiso desalojar, a lo que Font hizo caso omiso. El comisario lo detuvo, lo hizo lonjear y le destruyó las instalaciones de su campo. De nuevo en libertad Font volvió a su oficio de carrero.
Cuando se produjo el gran levantamiento patagónico de 1921, las peonadas alzadas lo fueron a buscar. Era el único hombre con una autoridad moral ganada por su conducta. Él se negó varias veces, tal vez previendo la tragedia y sabiendo la fuerza de los poderosos. Pero al final se largó. En él bullía la sangre calentada a longazos por la policía, instrumento de los que tenían y querían más.
Una vez declarada la huelga, “Facón Grande” se dedicó a reclutar gente de las estancias y caballadas. Luego se fue arrimando hacia la costa. Se dio cuenta de que el dominio de la red ferroviaria de Puerto Deseado a Colonia Las Heras podría haber sido decisivo para el triunfo. Pero en ningún momento lo logró plenamente. El movimiento multitudinario se lo impidió. Fueron de un lado a otro, masivamente.
Imagen gentileza de Julio Oscar Blanche
Además, José Font no tenía ni don de mando ni sentido táctico ni estratégico. Él conversaba con la gente. Siempre conversaba y pedía consejos. Sin demostrar debilidad en ningún momento, pero temeroso de que los que lo han elegido crean que él quería sacar algún provecho de su situación.
Una de las columnas de “Facón Grande” se dirigió a Colonia Las Heras, punto terminal del ferrocarril de Puerto Deseado. Allí la Liga Patriótica se había organizado para la defensa, mientras las mujeres y los niños emprendían viaje hacia Comodoro Rivadavia.
El grupo en el que operó “Facón Grande”, estaba compuesto de unos 350 a 400 hombres y maniobró en Puerto Deseado.
El represor teniente coronel Varela y sus hombres los esperaban. Facón Grande viajaba en un automóvil acompañado de una columna de vehículos. Cuando vieron a los efectivos gubernamentales se dispusieron a enfrentarlos. Varela los recibió con una descarga cerrada, creyendo que eso bastaría para que los huelguistas bajaran y levantaran los brazos en señal de rendición. Pero ante su sorpresa, no ocurrió así, sino que éstos hicieron pie en tierra y contestaron con fuego de metralla, generalizándose un intenso tiroteo.
En ese momento “Facón Grande” ocupó el terreno y comprendió que había luchado contra el ejército y no contra la policía. El teniente coronel Varela retrocedió hasta Jaramillo.
Facón Grande procuró llegar a una solución negociada del conflicto, para lo cual intervino el gerente de “La Anónima” de Pico Truncado, Mario Mesa, quien se hallaba de rehén con la gente de “Facón Grande”. Mesa conversó largamente con Varela y regresó a Tehuelches para decirle a “Facón Grande” que Varela aceptaba los puntos sugeridos pero primero exigía la rendición de todos los huelguistas y la entrega de las armas. Mesa ofreció la garantía de su palabra de que serán respetadas todas las vidas humanas. En la asamblea obrera que se realizó a continuación, “Facón Grande” aconsejó la aceptación de la propuesta de Varela. Y el 22 de diciembre organizaron la rendición, en la estación Jaramillo.
Como gesto de buena voluntad, los huelguistas dejaron sus cosas en el suelo y entregaron la caballada. A “Facón Grande” lo aislaron junto al galpón de la estación. Él no tuvo un pelo de zonzo y se dio cuenta en seguida, porque pese a que pedía hablar con Varela éste no lo recibió y lo mantuvo custodiado; además, le hizo quitar la famosa daga, el facón grande. “Facón Grande” era en ese momento era nada más que José Font, pero con altanería solicitó que se cumpla lo pactado. El enemigo respondión con golpes hacia la persona de Font. Este, entonces le gritó a los soldados que lo custodiaban que le digan a Varela que él lo desafiaba a pelear con cuchillo, delante de todos, para ver si era tan valiente como dicen. Como única respuesta Varela lo hizo atar de pies y manos para lo cual lo voltearon al suelo.
Dos suboficiales y dos soldados lo cargaron a la caja de un camión como si fuera una bolsa de papas y se lo llevaron. Le quitaron las ligaduras y lo pusieron contra unos bretes. Enardecido dijo que esa no era la manera de tratar a un hombre, que uno por uno se animaba a pelearlos a todos aún con las manos atadas. Sin facón, sin chambergo y sin la ancha faja negra que usaba en la cintura lo pusieron frente al pelotón de fusilamiento: las balas le atravesaron el cuerpo mientras él trataba de que no se le resbalaran las bombachas. En la primera descarga ni se movió. En la segunda cayó de rodillas y fue el final.

* Según Julio Oscar Blanche de La Paz "José Font alias Facón Grande nació en Cataluña, España en el año 1881, llegó a este país junto a su padre, tambien llamado José Font y su madre Petra Perez en el año 1885, se instalarón en el distrito Tala, en el departamento Uruguay, el padre fue en su país un dirigente anarquista, en Tala fue agricultor. Facón Grande se jactaba de ser entrerriaano, y cuando se refería a Montiel era a la Selva de Montiel."

7/10/09

Indios de ayer y de hoy

Por Rubén Bourlot
Hace más de quinientos años la burguesía europea se lanzó a la aventura de los mares, a la conquista de nuevas rutas, de nuevos espacios.
A un humilde y empecinado genovés le tocó realizar el gran hallazgo. Un tres de agosto de 1492 partió de Palos de Moguer con tres embarcaciones que hoy nos parecen de juguete; se lanzó al gran Atlántico plagado de monstruos, de vientos misteriosos, de islas legendarias ...
Al cabo de dos azarosos meses arribó a tierras extrañas. El Gran Capitán nunca supo la real dimensión de su hallazgo. Las mentes simples de los navegantes vieron en estos lares a las codiciadas Indias e "indios" fueron sus habitantes. Pero no era así: un enorme territorio y un inconmensurable mar irrumpían en el mundo europeo de la época. Los hombres de ciencia no podían entender; América no encajaba en sus planes, en sus mapas no había espacio. ¿Y el indio?, ¿qué era eso que llamaban indio? A pesar de las evidencias no lo podían considerar hombres completos porque todo lo de América era inferior: los leones calvos, los perros no sabían ladrar. Por algo sería que en América había más monos que hombres diría Voltaire. Por lo tanto se ocuparon de clasificarlo en la escala zoológica y lo bautizaron con un latinismo: "Aborigen".
Después vino el sueño imperial; el sueño del espacio hispanoamericano. Vinieron curas de sotana medieval, soldados hidalgos cargados de hierro, fundadores con cruces y espadas. Pero el sueño no pudo ser; España se ahogó en el oro de América. En tanto otros europeos preparaban otras conquistas. En el norte americano los ingleses arrasaban con indios y con búfalos sin preguntarle a Dios.
Hoy los hombres simples de la América morena, que tiene mucho de indio y otro tanto de español y de africano, guardan con celo lo que legó España: Dios y la palabra. De los indios también tienen ritos, pobrezas y rebeldías Algunos hombres blancos, en cambio, hoy tampoco entienden y se refugian en discusiones de hace quinientos años. Son hombres blancos defensores de indios. Con cruel ironía frente a la casa del defensor de indios pasa un ciruja con su carrito. A pesar de su rostro cobrizo y su aire aindiado el hombre de ciencia no repara en él; está para cosas más importantes.
Quizás dentro de quinientos años aparezcan hombres de ciencia que se pongan a estudiar los restos fósiles del ciruja y su carrito, de ese hombre con ancestros indios y españoles, que vive aquí cerquita en una casilla de chapas. Pero será quinientos años tarde.

Publicado originalmente en Semanario Hoy, C. del Uruguay, 26/09/1993

26/8/09

Crónica de una escuela sola

Por Rubén Bourlot

Esta es la semblanza de una escuela de campo que floreció y se marchitó a lo largo del siglo XX, al compás de los vaivenes del auge y decadencia de la población rural. Es la crónica del destino de un sinnúmero de establecimientos diseminados por la provincia.
Lo que nos ocupa es la ex escuela primaria Nº 17 “Justo José de Urquiza” de colonia Las Achiras, departamento Uruguay, que fuera clausurada en 1982 por falta de matrícula.
El establecimiento fue formalmente fundado en 1904 por pedido de los vecinos encabezados por Carmelo de Urquiza, hijo del General Urquiza, quien adquiere un terreno de 5 hectáreas al vecino Antonio Piñón – propietario de un Almacén en las cercanías -, y lo ofrece en donación para levantar el edificio escolar, con la condición de que lleve el nombre de su padre. En 1905 se forma una comisión de edificación constituida por Carmelo de Urquiza, presidente, Antonio Piñón, secretario, Silverio Casse, secretario, Francisco Amarillo y Eugenio Paccot.
El terreno se localiza en un sector denominado Colonia Carmelo, aunque los vecinos continuaron llamándola Las Achiras, en el distrito Molino. Para abril de 1905 los vecinos ya habían reunido $ 1.700 en dinero y material para la construcción, y en mayo el Consejo General de Educación, presidido por Manuel Antequeda, resuelve el llamado a licitación que se adjudica la firma Domingo D'Affarra y Cía de Concepción del Uruguay, con un presupuesto de $ 5.750.
La obra comienza en agosto de 1905 y finaliza en abril de 1906. Se trata de un edificio con dos aulas y habitaciones para los maestros. El frente recuerda a la Casa de Tucumán con su puerta de estilo colonial y las columnas simuladas a sus costados.
En los primeros años concurrían unos 120 alumnos, lo que da una idea de la importancia de la iniciativa. Para atender a los niños se nombra directora a Emilia Micheli, que renuncia pocos meses después y es sustituida por Ana Otero.
Pero no todo termina felizmente, ya que en diciembre de 1906 un ciclón destruye parte del edificio: vuela el techo del aula y lo arroja a unos 10 metros de distancia, se caen algunas partes de las paredes y se aflojan los techos de las habitaciones del frente. Nuevamente los vecinos inician penosas gestiones para la reconstrucción que culmina a fines de 1907. En tanto las clases se dictaban en la galería que había conservado su cubierta intacta.
También en la escuela funcionaba la biblioteca popular Bernardino Rivadavia.
A lo largo de su casi ochenta años de existencia, entre las docentes que dirigieron el establecimiento durante varios años se cuentan María Plazaola, Delia Capurro de Addy y Sara de la Cruz.
Hoy el noble edificio escolar permanece en pie a modo de mudo testigo de nuestro pasado
.

25/8/09

Arturo Sampay, constituyente entrerriano


Por Rubén Bourlot
Arturo Sampay, convencional constituyente en 1949, nació en Concordia, Entre Ríos y fue alumno del prestigioso Colegio Nacional Justo José de Urquiza de Concepción del Uruguay.
Era hijo de Fernando Sampay y nieto del inmigrante vasco francés Enrique Sampay y de Clementina Denis, nieta de Gregoria Pérez de Denis que tuviera un destacado papel de apoyo a la expedición de Manuel Belgrano cuando recaló en Paraná de paso al Paraguay. Enrique Sampay se afincó en un campo de Feliciano. Posteriormente, su hijo se radicó en Concordia, donde nació Arturo en 1911.
Sampay junto a Luis Alberto de Herrera
En 1930 ingresó a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Plata de donde egresó como abogado y doctor en ciencias jurídicas. Luego continuó estudios en Europa.
En 1936 escribió un trabajo de análisis de la Constitución de Entre Ríos reformada en 1933 en donde expresa que “en su parte dogmática tiene en cuenta los derechos sociales del hombre y traza un amplio plan de legislación obrera…”
Es autor de numerosos libros y artículos relacionados con el derecho y el constitucionalismo, entre otros “La crisis del Estado de Derecho libera-burgués”.
En 1949 fue electo convencional constituyente por la provincia de Buenos Aires en representación del partido Laborista. Durante la Convención fue uno de los convencionales más destacados como miembro de la Comisión redactora, en donde sostuvo los principios rectores de la reforma que incluyeron los derechos sociales, la soberanía del estado sobre los recursos naturales, la función social de la propiedad, entre otros aspectos.
Lamentablemente, por la intolerancia política vigente en la provincia de Buenos Aires, en 1952 tuvo que marchar al exilio, y continuó en la proscripción a partir de 1955, tras la caída del peronismo. En 1958 retornó al país y continuó con su fructífera producción hasta su muerte en 1977.

24/8/09

La Solapa y los gurises

Hace unos años en un taller de lecturas y narraciones que se realizaba en el Museo de la Ciudad "C.B. Pérez Colman" de Paraná, ante la lectura de "La Solapa" de Romeo A. Lógica, niños de distintas escuelas de la ciudad de Paraná volcaron con la sabiduría que solo los niños pueden alcanzar, estas imágenes que pretender develar el misterio de cuál es la verdadera imagen de la Solapa, nuestro querido duende.


Gentileza de Laura Vásquez

18/8/09

Apuntes para una nueva escuela

Por Rubén Bourlot

Un nuevo modelo de educación desde la persona que aprende.
Estos son algunos apuntes para iniciar una discusión. Invito a los colegas y no colegas a comentar y aportar a estas ideas poco ortodoxa y tal vez utópicas.
A lo largo de más de un siglo la ley 1420 cumplió con su cometido de alfabetizar a los argentinos, integrarlos socialmente, cohesionar a una población heterogénea como consecuencia de las oleadas inmigratorias de diverso origen y prepararlos para la vida ciudadana. “Educar al soberano” era la consigna sarmientina no exenta de prejuicios para con los sectores sociales más desposeídos del interior. También tuvo una misión “civilizadora” con la incorporación de contenidos europeizantes, que constituían el ideal del régimen político y de los intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX.
Con el tiempo la eficiencia del sistema educativo se fue deteriorando. La escuela no acompañó los cambios económicos y sociales. Se intentaron reformas y parches pero con escasa efectividad.
Antigua escuela rancho del departamento Gualeguay
Finalmente, y luego de prolongados debates se logró cambiar la ley 1420 por dos proyectos aprobados en pocos años – 1993 y 2006 –. La denominada Ley Federal de Educación, sancionada al calor del veranito neoliberal, resultó un rotundo fracaso. La actual ley de educación, sancionada en 2006, no termina de consolidarse. Es un proyecto a medias que no ataca los problemas de fondo.
Es hora de pensar en una nueva escuela con un criterio innovador y audaz, como lo hicieron quienes crearon la Ley 1420. La educación debe ser prioridad absoluta y por ello no se deben escatimar esfuerzos presupuestarios, con la convicción de que se trata de una inversión con resultados inmediatos y futuros.

Hay que cambiar el paradigma
Hay que pensar en una educación a partir de la persona que aprende en unidades de aprendizaje según sus capacidades y grado de maduración. No hay tiempos rígidos para aprender, no hay etapas de la vida determinadas para aprender. Siempre se aprende. No se puede encorsetar el aprendizaje en grados y ciclos lectivos anualizados. Como no hay dos personas iguales, cada persona va madurando a ritmos distintos. Para que una masa leude hay que darle un tiempo, no se puede forzar el proceso. Entonces, ¿por qué forzar el aprendizaje uniformando los tiempos y contenidos? Tampoco hay dos personas a las que les interese exactamente lo mismo o con idénticas habilidades para todas las áreas de aprendizaje.
No hay que pensar a las instituciones educativas asimiladas a un edificio, un lugar físico. No debe existir más el aula como un espacio que Foucault caracterizó como lugar de encierro, vigilancia y castigo, tal vez un exceso pero que hoy ya no tiene ningún sentido. Los medio que hoy tienen las personas para aprender son muy distintos a los existentes hace dos siglos cuando se inicia la escuela moderna, la que imaginó la ilustración para popularizar el acceso al conocimiento. La revolución digital dejó en una situación marginal a la institución escolar. El panóptico de Foucault ya no necesita de una institución de “encierro” para vigilar. Ahora la vigilancia penetra todos los intersticios de la vida cotidiana borrando la línea divisoria entre lo público y lo privado.
La escuela como está estructurada, el papel del docente quedó al margen y por más artefactos tecnológicos que se agreguen a las escuelas, no se va a lograr dar el gran salto hacia un nuevo modelo. Será solo emparcha lo viejo e ineficaz.

La verdadera inclusión
Se deberá garantizar una educación de calidad para todos los habitantes, independientemente de su ubicación geográfica, el nivel socioeconómico, etc.
No deberá haber diferencias entre escuelas del "centro" y de los barrios. El estado debe asegurar la educación mediante el sistema público estatal y, subsidiariamente, a través de iniciativas educativas no estatales. Se aplicarán medidas compensatorias para sectores con carencias de aprendizaje y económicas. Se garantizarán las mismas posibilidades para los sectores rurales.
Los diseños curriculares de todos los ciclos se deberán articular a partir del conocimiento de la realidad inmediata y concreta, partiendo de lo local, regional, latinoamericano y universal. Se ofrecerá una formación humanística y la capacitación específica para la inserción en el mundo del trabajo y el acceso a la universidad.

La persona que aprende
El sistema se centrará en la persona que “aprende” de la familia, de la comunidad, de las instituciones y del docente que facilita y aporta sus saberes. Se sustituirán conceptos como escuela “primaria”, “secundaria”, “media” por una estructura de Educación Obligatoria conformada por tres ciclos: Aprendizaje preescolar (desde los 45 – 60 días hasta los 5 - 7 años), Aprendizaje Básico (de aproximadamente los 6 años de duración) y Aprendizaje Orientado - Especializado (de aproximadamente 6 años de duración). De carácter no obligatoria será el ciclo de Formación Profesional Universitario. El ciclo de Aprendizaje Orientado - Especializado comprenderá escuelas especializadas en las modalidades Técnica, Agrotécnica y Administración contable; y orientadas en las modalidades Humanística, en Ciencias Naturales, Artística y complementarias: de adultos, especial, etc.
Se asegurará una asignación por escolaridad y la ayuda escolar anual que cubra una canasta escolar que comprenderá los costos de útiles y vestimenta escolar. Estas asignaciones que perciben los empleados en relación de dependencia se extenderán a los sectores de bajos recursos sin empleo formal o cuentapropistas.

Ciclos sin grados
Se suplantará la educación graduada por una estructura de niveles, seis en cada ciclo, que el alumno irá superando a medida que logre objetivos, independiente del tiempo. Se sustituyen los bimestres, trimestres por módulos de aprendizaje. De esta manera se respeta el ritmo de aprendizaje de cada persona y se eliminan los recuperatorios, los exámenes previos y la repitencia.
En forma progresiva se implementará el sistema de Aulas temáticas específicas de cada asignatura o área de asignaturas afines. Por lo tanto las comisiones de alumno/as no tienen un aula sino que rotan por los distintos espacios.
Todos los aprendizajes contendrán un componente teórico y otro práctico que se desarrollarán en jornada completa, asimilando el actual modelo de escuelas técnicas. Por lo tanto se podrá destinar media jornada para los aprendizajes teóricos con asistencia en las aulas, y en otros casos, a distancia, donde el alumno permanece en su hogar conectado mediante chat, redes sociales, etc. y realiza actividades monitoreadas por el docente a distancia, con el cumplimiento de horarios preestablecidos. En la otra media jornada el alumno asiste al respectivo espacio para la cursar la parte práctica o actividades grupales junto a los docentes. Estos espacios podrán estar localizados un sitio común o en distintos lugares dentro de un radio geográfico. La unidad educativa ya no estará identificada con un edificio y los espacios (talleres, laboratorios, etc.) podrán ser compartidos por distintas unidades educativas.

Régimen docente
Los docentes de todos los ciclos tendrán un régimen escalafonado conformado por ocho categorías. El docente ingresa en la categoría inicial (1) y puede ascender una categoría cada tres años concursando con su credencial de puntaje, siempre que haya sumado un puntaje predeterminado que implique la realización de capacitación y actualización. La capacitación será requisito para los ascensos y el estado la garantizará como parte de la jornada laboral.
Se modificará en el régimen docente sustituyendo las horas-cátedra y se implementará el sistema de docentes por cargo con dedicaciones y se incorporará la figura de maestro y profesor integrador-articulador y la del alumno ayudante.
Los comedores escolares dejarán de estar a cargo de personal docente y se reemplazarán por un Servicio de Asistencia Escolar anexo a cada establecimiento, que comprenderá comedor, servicio de enfermería, vacunador y guardería, etc.
El gobierno del sistema estará a cargo de consejos escolares, consejos departamentales, consejos provinciales y un Consejo Federal de Educación, todos conformados por representantes del gobierno, de los docentes, padres y estudiantes. En las provincias y a nivel país el organismo educativo tendrá el rango de ministerio.
La elección de los miembros en representación de docentes, padres y estudiantes de los consejos en los distintos niveles se realizará mediante asambleas, primero en forma directa a nivel establecimiento y en las siguientes instancias mediante asambleas de delegados.

13/8/09

Soja. Ese yuyo maldito

Por Rubén Bourlot
En los albores del siglo XXI nos encontramos debatiendo temas que venimos arrastrando desde hace dos siglos. El modelo exportador de materias primas a cambio de manufacturas ya despertaba la inquietud de nuestros patriotas fundadores como Manuel Belgrano, que en sus escritos económicos propiciaba la incorporación del trabajo local a las materias primas.
El modelo agroexportador impuesto a mediados del siglo XIX con la ampliación de la frontera agropecuaria y la incorporación de mano de obra inmigrante nos convirtió en el “granero del mundo” pero no por ello el país alcanzó un nivel de desarrollo pleno con el logro del bienestar de sus habitantes.
Las rentas de las exportaciones favorecieron a un sector muy reducido de la población que se concentraba en las cercanías del puerto de Buenos Aires y en algunos núcleos urbanos del resto del país.
Pero la buena estrella del modelo pronto se eclipsó por las sucesivas crisis internacionales que tiraron abajo los precios. Nuestra dependencia de mercados cuyas variables no manejamos se reflejó claramente y no obstante los gobiernos poco hicieron para cambiar el modelo. Hubo algunos intentos muy tímidos de desarrollar la industria manufacturera de sustitución de importaciones y no se propició el incremento del mercado interno, verdadero motor del desarrollo. Recién cuando se desataron las guerras europeas del siglo XX, que dejaron de proveernos manufacturas, impulsaron la industria de sustitución. No había más remedio que ponernos a fabricar nuestras herramientas, vestimentas y alimentos.
A mediados del siglo, el modelo peronista intentó impulsar un viraje hacia la industrialización que se frustró tras el golpe de estado de 1955.
Hoy la producción sojera representa el modelo agroexportador que nos mantiene dependiente de los vaivenes del mercado exterior y no incorpora un valor agregado sustancial. La industria de la maquinaria agrícola, que aporta puestos de trabajo, depende también del mercado externo. Desde el estado no se implementan estrategias para aprovechar la coyuntura favorable e impulsar un modelo industrial autónomo. La política oficial se limita a recaudar, mediante las retenciones, para realizar una distribución improductiva, sin ninguna planificación estratégica.
Hoy el productor siembra soja porque es la actividad que le reditúa. Si mañana aumenta el precio del trigo se orientará hacia ese cultivo. No podemos pedirle al productor que diseñe estrategias a largo plazo porque no maneja las variables económicas. Esto le compete al gobierno.
La soja, ese yuyo maldito no es mas malo que el trigo, el maíz o las vacas. Todo depende de cómo se maneja. Todo monocultivo afecta los suelos así como afectan los agroquímicos cuando se utilizan si control. Pero también afectan a nuestra economía la dependencia del manejo monopólico de la genética o de los agroquímicos como el glisofato patentado por un laboratorio multinacional.
La soja como una mancha de aceite invadió los territorios agrícolas en desmedro de la ganadería, de los tambos y de otros cultivos, y también amplió la frontera agropecuaria a costa de las escasas áreas naturales que nos quedan. Como sucedió en otros países de América Latina, el monocultivo amenaza con sustituir la producción de alimentos para el consumo interno. Así sucedió en una época con la caña de azúcar en el Brasil, el café en Colombia y otros países, que se encontraron obligados a importar alimentos de origen agropecuario porque sus tierras estaban ocupadas con los cultivos de exportación.
Corresponde al estado la planificación económica con una decisiva intervención en el comercio exterior, el crédito y la distribución de la tierra. Sin dudas que surgirán voces de alarma ante medidas de este carácter porque nos han educado con el manual de los mercaderes que solo les interesa que nuestro país sea un proveedor de materias primas y un comprador de manufacturas, con un nivel de consumo interno deprimido. No vaya a suceder que nos comamos todo lo que producimos.
Una correcta distribución de los suelos cultivables y del crédito permitiría que los verdaderos productores trabajen la tierra y no sigan convirtiéndose en dependientes de los contratistas y pooles de siembra. El acceso al crédito, la organización en cooperativas para la compra de maquinarias, la formación de un fondo anticrisis y la fijación de precios sostén garantizados por el estado serían soluciones de fondo. Para ello es imprescindible la planificación a largo plazo que incluya la creación de una compañía estatal o mixta de comercio exterior. Los liberales pondrán el grito en el cielo pero, como vemos, las soluciones liberales siempre fracasaron. Entonces por qué no probar otra fórmula.

28/7/09

Mateo Zelich, entre la medicina y los bichos

Por Rubén Bourlot

Al doctor Mateo Zelich se lo solía ver transitando por las polvorientas calles de Pronunciamiento (departamento Uruguay), cuando cubría el trayecto entre su domicilio particular y el consultorio, acompañado por sus enérgicos dálmatas. Era el médico del pueblo y de las colonias vecinas. Su casa se parecía más a un museo de ciencias naturales que a una vivienda.

Desde siempre, este médico nacido en Pueblo Liebig, donde reside actualmente, se dedicó a los bichos y a las plantas. Periódicamente realizaba excursiones a la selva misionera para realizar sus cacerías de serpientes, insectos y otros animales que estudiaba y coleccionaba con dedicación.

"Me dediqué a los insectos toda la vida. De chico vivía a unos 500 metros del pueblo, era todo selva y bosque, así que siempre andaba metido en el pantano. Cuando empecé la escuela, en vez de estudiar las materias que tenía que rendir me iba a la biblioteca y leía libros de ciencias naturales", declaró en una entrevista.

A lo largo de los años fue atesorando, entre otras, una valiosa colección mariposas de todo el mundo que hoy expone en su museo particular de Liebig.

En 1979, luego de un estudio minucioso, publicó la primera lista de aves de los departamentos de Colón y Concepción del Uruguay, dando a conocer más aves en estos lugares que las que hasta ese momento se reconocían en la provincia de Entre Ríos. A raíz de esto descubrió una nueva especie, Capuchino de collar blanco, a la que llamaron Sporophila Zelichi en su honor. Es una especie en riesgo de extinción. Habita las costas del río Uruguay.

Como homenaje a su trayectoria, el centro de salud de la localidad de San Cipriano lleva su nombre.


10/7/09

Cuando desalojaron el Archivo

Por Rubén Bourlot

Una noticia curiosa publicada por el diario La Juventud de Concepción del Uruguay, el 10 de enero de 1920, daba cuenta del desalojo intempestivo del Archivo de Entre Ríos. Aquí la noticia publicada bajo el título "Un desalojo original".


Gentileza: Omar Gallay

30/6/09

El tren histórico del Ferroclub Villa Elisa

Por Rubén Bourlot

Una de las primeras iniciativas tendientes a la recuperación de los trenes en la provincia fue la del Ferroclub Central Entrerriano de Villa Elisa, que en 1994 recobró una locomotora modelo 1928 que estaba arrumbada en el puerto de Concepción del Uruguay. La misma solía funcionar a vapor y fue utilizada por la empresa petrolera Shell hasta 1989. En la actualidad cuenta con un motor diesel y fue restaurada por el Ferroclub en los galpones de la estación. Los dos vagones con los que cuenta, fueron reconstruidos conservando el estilo de la época, tienen una capacidad para 44 personas, bar y baño, al 1º se lo denominó “1094”, por ser habilitado en octubre de 1994, y el 2º “1195”, por ser habilitado en noviembre de 1995. La locomotora lleva el Nº “10594”en homenaje a fecha de creación del Ferroclub (10 de mayo de 1994).

Actualmente el Ferroclub explota con fines turísticos la línea entre Villa Elisa y Caseros con una combinación en colectivo al Palacio San José y de Villa Elisa con Arroyo Barú haciendo circular la antigua locomotora.

El Ramal Ferroviario que une las localidades de Villa Elisa con Caseros, fue inaugurado el 21 de julio de 1907, con una extensión de 36 Km., con dos poblaciones intermedias Pronunciamiento y 1º Mayo. Esta línea Férrea se comenzó a construir a fines de diciembre de 1905, el contratista de la misma fue el Sr. Benito Gustavino, los galpones y los tanques de agua fueron realizados bajo la dirección del Sr. Alejandro Passina quién dio por concluidas las obras en mayo de 1907.

Por iniciativa del Ferrocarril Central Entrerriano, la estación fue habilitada al tráfico en 1907 cuando solo se extendía de Villa Elisa a Caseros. Para el año 1910, en medio de decenas de proyectos que hablaban de tender vías por todos lados, se empezó a plantear la extensión del ramal desde Villa Elisa a la Fabrica Colón (actual Pueblo Liebig), a Jubileo o San Salvador, según las 3 iniciativas que se contemplaban posibles. Finalmente se decidió por la opción Villa Elisa - San Salvador y en 1912 quedo habilitada esta prolongación hasta la actual capital del arroz. Tres años más tarde fueron fundadas las estaciones de La Clarita y Arroyo Barú.

La mayor actividad en la estación “ELISA” se registró desde fines de la década del 20 hasta fines de los 60. Durante muchos años el tren fue el único medio para transportar la hacienda, las aves o la cosecha que se vendía a compradores de afuera a la vez que se usaba para traer alimentos, ropa, muebles y herramientas que surtían a los almacenes de la Villa.

En la primera década era común ver a los troperos que llegaban arreando cientos de animales desde la Suiza, Santa Rosa o La Matilde para embarcarlos en algún expreso de 20 o 30 vagones que salía al día siguiente. Las tropas se amontonaban en los caminos y campos cercanos, mientras los troperos hacían guardias de a caballo, sin importarles las inclemencias del tiempo. También solían llegar los colonos con sus carros repletos de bolsas de trigo o lino, de cajones de huevos o de jaulas con aves. Además todos los días pasaba un coche motor que le permitía a la gente del pueblo viajar de un lado a otro.

Después de una larga agonía, el 31 de julio de 1980 fue levantado el ramal y la estación "ELISA”, como las otras, se quedo sin trenes.

Fuente: http://www.elisanet.com.ar/ferroclub/trenhis.htm, acceso: 19 de junio de 2009.

4/6/09

Osvaldo Magnasco y la reforma educativa


Por Rubén Bourlot
Osvaldo Magnasco nació en Gualeguaychú y estudió en el histórico Colegio del Uruguay. Fue un destacado jurista, ocupó bancas en el Congreso de la Nación representando al Partido Autonomista Nacional, donde se destacó con su oratoria y tuvo un destacado papel en la investigación sobre el funcionamiento de los ferrocarriles privatizados.
Durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca (1894 – 1904) fue nombrado Ministro de Instrucción Pública. Desde ese cargo elaboró un proyecto de reforma educativa para sustituir el sistema implementado a partir de la Ley 1.420, sancionada precisamente, durante la primera presidencia de Roca (1880 – 1886). Consideraba Magnasco que el sistema universalista, enciclopédico y verbalista no respondía a las necesidades de la época, cuando el desarrollo del país necesitaba de más profesionales y técnicos para diversificar su economía que hasta el momento se sustentaba en las exportaciones de carnes y granos.
Su propuesta implicaba sustituir los bachilleratos comunes por un sistema de colegios secundarios descentralizados que respondieran a las características de cada región, con una considerable reducción de los contenidos humanistas, como la enseñanza del latín. Proponía en cambio incorporar “nociones elementales de trabajo agrícola, de trabajo y dibujo industrial y de química aplicada a nuestras principales industrias".
Pero no tuvo suerte con su audaz iniciativa. Los sectores influyentes de Buenos Aires, que concebían a la educación secundaria como mera preparatoria para el acceso a la universidad, reaccionaron rápidamente con una campaña de descrédito para Magnasco. El diario La Nación, representante del mitrismo opositor a Roca, se opuso a la reforma y lanzó denuncias contra el ministro. La misma actitud adoptó el diario La Prensa. La Iglesia también reaccionó negativamente ante la abolición del latín. Qué ironía la del sector clerical que en 1886 se opuso a la Ley 1.420 por establecer la educación laica, ahora la reivindicaba para oponerse a su reforma.
El operativo de desprestigio llegó al Congreso, donde un sector importante del propio roquismo se opuso a la sanción del proyecto. Ante estos hechos, el presidente Roca hizo renunciar a su ministro.
Y no es casual que hoy estemos debatiendo y tratando de “resignificar” el secundario que en las últimas décadas no ha dejado de deteriorarse, a pesar de las dos leyes que se sancionaron en pocos años. Tal vez si releemos un poco las ideas de Magnasco podríamos encontrar el rumbo.

Empresas de la economía social

Sus Comienzos desde la Confederación Argentina
Por Ricardo Cesar Bazan
Tec.Sup. en Cooperativismo

Paraná es la Cuna de la Cooperación Argentina y una de las pioneras en la creación de empresas que hoy llamamos de la economía social ya que hace 151 años (1858) empezó a funcionar en Paraná la primera cooperativa del país, la misma se llamo Panadería Del Pueblo y que según publicaciones de época encontrados en los archivos del Dr. Oscar Tavani Perez Colman deducimos que la misma fue fundada en 1855, apenas dos años de haber sido jurada la Constitución de la Confederación Argentina.
En investigaciones que realizamos en la Hemeroteca del Congreso de la Nación hallamos que dicha cooperativa realizaba sus asambleas en el Club Socialista hoy predio ocupado por el Banco Credicoop y la Cooperativa Institucional en calle Urquiza.
En 1859 fue fundada en la ciudad de Paraná una de las primeras mutuales en la Provincia de Entre Ríos nos referimos a la Sociedad Española que este año cumplió 150 años de su fundación y que actualmente se encuentra en actividad.
El 1 de Mayo de 1861, un núcleo de residentes franceses se reúnen en esta capital a fin de fundar una sociedad, dando origen a la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos, formándose la comisión directiva bajo la presidencia del Baron de Viel Castel.
Un núcleo de patriotas italianos residentes en Paraná, se reunieron en sesión para formar la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “La Unión y Beneficencia”, un 10 de Abril de 1864.
En 1865 empieza a funcionar otra cooperativa, la misma era de apicultura y se llamo El Colmenar Paranaense, funciono en lo que hoy es el predio del Colegio Nacional.
En el libro “Historia de una Mutualidad Entrerriana - Ochenta Años de Acción de la Sociedad de Socorros Mutuos “Unión Suiza”-1891-1973, se comenta que “en Paraná a fines de 1891, existían nada menos que 25 sociedades de beneficencia y de socorros mutuos, con un total de 3260 asociados, mas o menos el 11 % de la población total, se remite esta publicación a una obra ilustrativa titulada “La Provincia de Entre Ríos”impresa en 1893, donde se citan las siguientes sociedades: “Sociedad Italiana Unione e Benevolenza”(con 350 socios), “Sociedad Italiana Operai Italini”(con 150 socios) , Sociedad Italiana Italia Meriodionale”(con 98 socios) , “Sociedad Española de Socorros Mutuos”(con 330 socios) , “Sociedad Argentina Smiles”(con 110 socios),”Sociedad Francesa”(con 90 socios), “Sociedad Alemana” (con 80 socios), “Sociedad Helvética”(con 50 socios), “Sociedad Masónica”(con 300 socios), “Sociedad Postal Telegráfica”(con 53 socios), “Sociedad Esmeralda”(con 150 socios), “Sociedad Centro Italiano”(con 125 socios), “Sociedad Primera Argentina”(con 57 socios), “Sociedad Austro - Húngara”(con 203 socios), “Sociedad de Beneficencia”(con 340 socios), “Sociedad Hermanas de los Pobres”(con 167 socios), “Sociedad Club de Gimnasia y Esgrima”(con 250 socios), “Sociedad El Porvenir”(con 30 socios), “Sociedad Juventud Unida”(con 30 socios), “Sociedad Bartolomé Mitre” (con 60 socios, “Sociedad Filantrópica Normal”(con 80 socios), “Sociedad Esteban Echeverría”(con 40 socios), “Sociedad Mariano Moreno (con 45 socios), “Sociedad Sarmiento”(con 60 socios), “Sociedad Froebeliana Argentina”(con 57 socios) “Club de Regatas”(con 12 socios)
En 1888 es fundada la Cooperativa de Alumbrado a Gas del Paraná, hoy su edificio es conocido como la Vieja Usina.

23/4/09

Paraná, ¿capital del país?

Por Rubén Bourlot


Una noticia que ocupó la tapa de los diarios entrerrianos en 1972 fue el anuncio acerca del traslado de la Capital Federal a Paraná.
Paraná, entre 1854 y 1861, fue capital de la Confederación Argentina, debido a la separación de Buenos Aires, que se escindió del resto de las provincias. Tras el combate de Pavón donde fueron derrotadas las fuerzas de la Confederación, Buenos Aires accedió a se sede del gobierno federal. No obstante, recién en 1880, tras una dura batalla, se federalizó Buenos Aires para convertirla en capital del país.
Posteriormente, en el transcurso del siguiente siglo surgieron diversos proyectos para el traslado de la capital a otro lugar como una forma de reafirmar el federalismo.
En 1972, la noticia de los diarios daban cuenta de que el gobierno nacional de facto había declarado mediante el decreto ley Nº 19.610 “la necesidad de determinar la conveniencia, oportunidad y factibilidad” del traslado de la Capital Federal. Y tomando la posta el gobierno de Entre Ríos, cuyo titular de facto era el brigadier Ricardo Favre, presentó un proyecto de traslado de la Capital Federal a la ciudad de Paraná, para evitar “la concentración monopólica del capital, las finanzas y la industria en el reducido ámbito del puerto de buenos Aires”.
Entre las consideraciones del proyecto se sostenía que “Paraná reúne los mejores antecedentes para ser designada nueva sede el Poder Ejecutivo Nacional, y razones de entorno físico, ubicación geográfica, infraestructura y comunicaciones también avalan la proposición que efectuamos”. También se valoraba la existencia del Túnel subfluvial como medio de comunicación con Santa Fe, que se proponía como sede del Poder Legislativo y también Córdoba como sede del Poder Judicial.
En definitiva la propuesta era la instalación en Paraná del Poder Ejecutivo.

13/4/09

Una experiencia de periodismo chacarero

Por Rubén Bourlot

Durante un lustro, entre 1974 y 1979, circuló en los departamentos Uruguay y Colón el periódico Información Agraria, una singular publicación dirigida a la familia rural, que reflejaba los acontecimientos de pueblos y colonias de ambos departamentos de la provincia de Entre Ríos.
El periódico estaba dirigido, redactado y armado artesanalmente por Rafael Almeyra (seudónimo de José María Almeyra) en Concepción del Uruguay. Tijeras, cola vinílica, planchas de letraset, diarios viejos y la Olivetti eran los insumos utilizados para el armado de los textos. Los títulos se armaban recortando las letras de diarios y pegándolas con cola vinílica. En casos especiales, principalmente los avisos, se utilizaban letras transferibles (letraset). El propio Almeyra confeccionaba las fotos en su laboratorio.
Los originales se enviaban a una imprenta de Gualeguaychú para imprimirlos en offset ya que facilitaba la publicación de fotografías. Al principio la periodicidad fue quincenal y luego mensual.
La publicación reflejaba la actividades sociales, productivas y deportivas de zonas rurales, como el fútbol de la Liga Zonal. Lo que la caracterizaba eran las historias familiares mediante entrevistas. Otra característica era la profusión de fotografías. Contaba con corresponsales en distintas localidades. Con el tiempo se fueron incorporando algunos colaboradores.
Almeyra recorría mensualmente ambos departamentos en un vetusto automóvil, realizando notas, tomando fotos, repartiendo los ejemplares de la publicación y realizando la cobranza de los ejemplares vendidos y de la publicidad.
Otra particularidad era el sistema de venta de Información Agraria, que se efectuaba en bares, almacenes de ramos generales y carnicerías de los pueblos y colonias.
El fútbol de la Liga Zonal, las competencias de Fórmula Entrerriana y Fórmula 7, y las jineteadas eran cubiertas con abundante material gráfico.
Hacia 1979 la publicación comenzó a declinar, eclipsada por otros proyectos de Almeyra que comenzó a publicar el semanario Sucesos, posteriormente convertido en diario. Finalmente dejó de publicarse en ese año.

Paréntesis de humor (H)


29/3/09

El juego de taba

Por Omar Alberto Gallay
Es un juego típicamente campero, derivado de los españoles, que siempre fue considerado clandestino y nunca fue legalizado.
Precisamente y dadas estas características de juego prohibido y penado por la justicia, sólo en épocas previas a las elecciones se realizaba, con la anuencia de los políticos que regenteaban los distintos comités, mientras las autoridades, incluida la policía, hacían la "vista gorda". Era la oportunidad para la reunión y suma de adeptos, halagándolos con una "vaquilla con cuero" y abundante vino. En San Cipriano, departamento Uruguay, las jugadas se organizaban en el domicilio de don Felipe Malaval, partidario de la Unión Cívica Radical o en el de don Lorenzo Dodera, de extracción demócrata.
La taba es el hueso astrágalo del vacuno, al cual se prepara colocándole un enchapado, generalmente de bronce en sus extremos superior e inferior. El primero posee una oquedad, al que se denomina "culo" y la otra es lisa, que recibe el nombre de "suerte".
Se jugaba entre dos personas y se preparaba un campo de juego quo se caracterizaba, especialmente, por un terreno blando y un poco húmedo llamado "cancha". Esta cancha se dividía en dos partes, mediante raya bien marcada. A partir de esa línea cada jugador debía tomar un/l distancia de alrededor de 6 metros (en algunos casos 7 metros) de manera enfrentada y lanzar la taba hacia el lado contrario. Si no sobrepasaba 1/1 línea, se repetía el tiro.
La Taba podía caer en diferentes posiciones:
· Con la parte lisa hacia arriba: SUERTE. Era ganadora
· Con la parte hueca hacia arriba: CULO(l). Era perdedora
·En forma vertical, se le llamaba "31" y era considerada no admitida, Cualquier otra posición en que cayera la taba no era válida. Además participaban varios apostadores, que jugaban al tiro de quien ello elegían. Normalmente las apuestas eran por dinero, pero también se llegaba a apostar otros bienes o pertenencias.
El canchero, banquero o coimero era el que recibía las apuestas Podían apostar los jugadores al tiro, y los asistentes a cada competidor. El sistema era así: un jugador jugaba una suma de dinero al tiro, si salía suerte ganaba; si en cambio la taba caía de "culo", perdía automáticamente; pero si caía de costado, le tocaba el tiro al adversario lógicamente se tiraba hasta que uno ganaba.
Las últimas reuniones que se recuerdan fueron organizadas en el domicilio de don Celso Delaloye, aproximandamente en 1971.

Extraído de Gallay, Omar. “Narrativa histórica de la colonia San Cipriano”.

5/3/09

Curiosidades: Gurí no es sólo entrerriano

El término gurí es característico del habla entrerriana, pero no exclusivo. Así lo sugiere el nombre de una antigua revista brasilera denominada O Gurí, publicada en 1945 que combinaba superhéroes estadounidenses con producción autóctona. Aquí está la imagen de una de sus tapas.

18/2/09

El Quijote de la lluvia


Por Rubén Bourlot

En las décadas de 1930 y 40 la sociedad se conmovía de tanto en tanto con las noticias de un quijotesco personaje que, manipulando unos extraños artefacto provocaba lluvias donde la madre naturaleza se negaba a brindar ese vital elemento. Se trataba de Juan Baigorri Velar, un entrerriano oriundo de Concepción del Uruguay que se había graduado en geofísica en la Universidad de Milán y prestaba servicios en YPF.
Baigorri tenía una vasta experiencia en la exploración petrolera. Un día, en el año 1938, maniobrando uno equipo para explorar el subsuelo - que funcionaba cargado con reactivos químicos y conectado a una batería -, descubrió que se producían lluvias como respuesta. A poco tiempo, enterados de este descubrimiento, las autoridades de la provincia de Santiago del Estero, afectada por una prolongada sequía, le ofrecieron un contrato para repetir la experiencia. Allá fue Baigorri con sus aparatos y logró que lloviera, precisamente en en la estancia "Los Milagros", de Juan Balbi. La experiencia se repite en varias localidades de la provincia con resultados exitosos y luego en las provincias de Buenos Aires y San Juan La noticia rápidamente saltó a la tapa de los principales diarios del país y desató el debate sobre a veracidad del descubrimiento. El director de Meteorología Nacional se burlaba de Baigorri y lo mismo hacía el diario Crítica.

El artefacto que hacía llover

El artefacto en cuestión fue diseñado por Baigorri durante su estadía en Italia para medir el potencial eléctrico y las condiciones electromagnéticas de la tierra. Se trataba de una caja cúbica del tamaño de un aparato de TV actual (de los medianos) y con dos antenas que sobresalían misteriosamente. Según su inventor ese aparato provocaba la lluvia por un mecanismo de electromagnetismo que concentraba nubes en el área de influencia del aparato. No obstante, nadie jamás conoció el funcionamiento interno de la máquina, pero se sabe que tenía un circuito “A” para lloviznas leves, y un circuito “B”, para grandes lluvias
Desde Estados Unidos vinieron ofrecerle un jugoso contrato para llevar su experiencia a ese país, pero Baigorri se negó porque quería que su descubrimiento sirviera al país.
Pasada la euforia inicial, la prensa no habló más del fenómeno. En 1951 fue asesor ad honórem del Ministerio de Asuntos Técnicos. Al año siguiente desempolvó su viejo invento y viajó a La Pampa. Llegó, encendió la batería y empezó a llover, aunque ya la gente dudaba de sus méritos: "Iba a llover de todos modos", decían. El escepticismo generalizado hizo que se recluyera en un prolongado silencio, hasta 1972 cuando falleció.
Nadie heredó el artefacto ni el secreto de su funcionamiento.

5/1/09

La solapa, un duende entrerriano

Por Rubén Bourlot

En Entre Ríos existe un duende, conocido como La Solapa, muy mentado en las zonas rurales. Se trata de un mito popular que tiene distintas representaciones. Santos Tala en su conocida canción la describe como “Toda vestida de blanco… Con su sombrero grandote”(1). En Nogoyá se lo ha caracterizado como una especie de águila que atrapa y se lleva a los niños que encuentra solos a la hora da la siesta, especialmente en los días de verano.
En efecto, este duende suele atemorizar a los niños, que amparados en la impunidad de la tradicional siesta entrerriana, particularmente en el verano, salen al campo a hacer de las suyas: cazar pájaros con la honda, pescar o zambullirse en algún arroyo con todos los riesgos que implica, sumado al sol implacable de la primera tarde veraniega. “Gurisito entrerrianito / no andés trotiando a lo iguana …Revisando los niditos”, recomienda Santos Tala. Y seguramente, el mito se crea como una forma de proteger a los gurises de estos incidentes.
Fabián Gustavo Reato caracteriza a este duende como “una vieja vestida de negro y con una bolsa de leña cargada”.(2) En Santa Fe también se lo encuentra bajo la forma de un duende pequeño, tiene la altura de una bola, y piel de color amarillo intenso.

(2) Reato, Fabián, ¿Quién le tiene miedo a la solapa?, revista El Aguará, abril de 1992
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